jueves, 22 de febrero de 2024

Yakuza Kiwami, or: How I Learned to Stop Worrying and Learn to Tiger Drop

  Anoche tuve un sueño en donde se metieron a robar a mi casa. Y como esto era un sueño, lo lógico era ponerle una zarandeada a los delincuentes. Agarré los muebles de la sala para estrellarla contra los rateros, la tele para lanzarlas a su dirección y en general, golpearlos de las maneras más ridículas (pero muy satisfactorias) que he visto en mi vida. Cuando desperté, caí en la conclusión que ya he jugado suficiente Yakuza Kiwami.

  Decir que este juego ha sido mi obsesión estos últimos meses sería una atenuación de los hechos. El combate es envolvente, teniendo poses de combate diferentes y el hecho de que puedas desbloquear más técnicas para cada una conforme más peleas o haciendo historias secundarias es suficiente incentivo para seguir peleando, sin mencionar lo envolvente y complejo que puede llegar a ser pelear en el juego por la cantidad de opciones que te ofrece. Desde usar cosas en el campo de batalla (como cajas, bicicletas, motocicletas, saleros, armas que dejan caer tus mismos enemigos o las que consigas fuera de combate. Francamente, lo que te encuentres, se vale usar como arma), hasta movimientos muy circunstanciales, pero bastante satisfactorios de ejecutar.

  La trama, a decir verdad, parece algo de cualquier película dramática/acción noventera. Tan es así, que no parecería extraño que fuera un homenaje o referencia al género en particular. El juego explora el rol de Kazuma Kiryu cuando cae de la gracia de su familia y termina en la cárcel (por un crimen que no cometió) y reintegrarse a la sociedad después de su condena. Sin embargo y a pesar de la seriedad de la trama, el juego no pierde oportunidad de ver el lado cómico de las aventuras del protagonista, especialmente en las misiones secundarias. Sus interacciones con los demás personajes, sobre todo Goro Majima, suelen ser muy surrealistas e irreverentes, chocando con la seriedad de la trama principal. Nunca estás enteramente seguro si quieres que el juego te tome en serio, a veces llevando a uno a pensar que quiere ver cuál es tu reacción ante lo absurdo de las situaciones en las que te pone (como ayudar a alguien a conseguir papel de baño tres veces para completar una misión).

  El gran motivante detrás del juego es todo lo que puedes hacer en el distrito rojo de Kamurocho, lugar en donde se desarrolla el juego. Obviamente está la trama principal, pero las historias secundarias son bastante cómicas y las recompensas generalmente valen la pena (si es que no caes en las estafas). Pero más importante, hay una cantidad absurda de minijuegos, siendo bastante complejas para ser una extensión del juego principal. Puedes llevar a Kiryu a jugar boliche, carrera de carritos, juegos de la garra, karaoke, dating sim, un juego de piedra, papel o tijera bastante complejo, dating sim, entre muchos, muchos otros.

  Pero sin duda, la atracción principal es Majima Everywhere.


  Majima, un Yakuza de otra familia del clan de Tojo, empeñado en restaurar a Kiryu a su antigua forma antes de entrar a prisión, lo embosca y reta durante todo el juego, desbloqueando poco a poco sus antiguas habilidades, que no es otra cosa más que la cuarta forma de combate y la que muchos terminamos usando más para el final de juego. Pero, a pesar de que al final lo que quiere es pelear contra Kiryu en la mejor de sus condiciones, no está por arriba de retarlo en los mini-juegos, siendo uno de los oponentes más persistentes y extrañamente el más carismático.

  El juego, si haces solo la trama, fácilmente te lo podrías acabar en una semana o incluso en un fin de semana. Pero la verdad, no hacer todo el contenido adicional sería desperdiciar lo mejor que este juego tiene que ofrecer. Desde las mejoras que le puedes hacer a tu personaje, como invertirle demasiado tiempo y dinero (dentro del juego) a un juego de cartas, carritos eléctricos y el coliseo. Todo para tener a Kiryu en las mejores condiciones de combate y alcanzar el verdadero Kiwami.

domingo, 27 de junio de 2021

Reseña a "Ask Iwata: Words of wisdom from Satoru Iwata, Nintendo's Legendary CEO"

  Todavía recuerdo dónde estaba el momento en que escuché sobre el fallecimiento de Satoru Iwata, el entonces presidente de Nintendo. En su momento, escribí unas palabras sobre ello. Basta decir que el impacto que este hombre tuvo en la industria y en las vidas de todas las personas que toco directa o indirectamente fue enorme y su ausencia todavía se siente al día de hoy.

  En homenaje a su vida y trayectoria, fue lanzado en el 2019 un libro sobre él en Japón. Desde el anuncio de este libro, tenía la esperanza de que el libro fuera traducido oficialmente al inglés y para mi fortuna, ese fue el caso. El libro salió oficialmente a la venta en abril de este año y lo pueden encontrar tanto en físico como en digital.

  Obviamente, en la primera oportunidad que tuve, lo ordené y comencé a leer.

  En si, el libro no es otra cosa más que una compilación de artículos que se publicaron originalmente en japonés durante la presidencia de Iwata (tanto de sus famosos Iwata Ask para promover el lanzamiento de nuevos juegos, como de una columna llamada Hono Nikkan Itoi Shinbun), donde el presidente en turno escribía de varios temas que le apasionaban.

  El total de páginas de este libro es de 154. No es muy extenso, ni dificil de entender. Nisiquiera considero que para disfrutarlo tienes que saber quién fue Satoru Iwata, o incluso saber a lo que se dedicaba, aunque obviamente, muchos de los que compramos este libro tenemos un interés en él, su trabajo, trayectoria o al menos en la industria en donde se desenvolvió. Pero la cantidad de temas que aborda son tan amplios y sencillos de entender a la vez, que considero que cualquier persona con un ligero interés en cosas como la administración, mejorar sus relaciones sociales, programación o historia en desarrollo de videojuegos debería de leerlo al menos una vez.

 Vemos quién fue el joven Iwata, un estudiante que, movido por su curiosidad, se interesó en saber cómo funcionaba una computadora en la época en donde no era común una computadora, ya nisiquiera el tener una. Vemos la poderosa influencia que fue esto en su vida. Cómo solucionaba un problema; su metodología tan lógica y digna de un programador. Cualquier persona que se dedica a la informática debería de educarse en las manera de pensar de Iwata.

  Vemos a un presidente, que tuvo un interés genuino por acercarse a su gente, de entender por lo que estaban pasando. Vimos su costumbre por entrevistar a todos en la compañía anualmente. Esta serie de entrevistas fue común de ver en sus ya conocidos segmentos de Iwata Ask, pero es mucho más que solo eso. Era acercarse a la gente que no solo estaba involucrada en el desarrollo de un juego, era entender a todos en la compañía de manera más personal que solamente dar una junta trimestral de resultados.

  Entendemos un poquito más de por qué fue un gran hombre, de su propio puño y letra. Entendemos su manera de pensar y nos enseña, a traves de sus anécdotas, de cómo mejorar nuestras vidas personales y profesionales, sin ser un experto en ninguno de los dos temas. Él siempre fue un programador nato, reconocido en más de una ocasión por ello (y por muchos relatos que se han contado).

  Vemos a la persona qué fue. El significado que tuvieron para él sus amigos y su familia. Lo que hacía cuando se juntaba con Shigesato Itoi y con Miyamoto, lo que hablaban e incluso un fragmento desde la perspectiva de ellos dos. El gran orgullo que sentía de su esposa y su hijo, expresado de la manera en que sólo él podía hacerlo.

  Creo firmemente que todos debemos de leer este libro, sin importar si tenemos un interés en esta persona o del medio en el que se desenvolvía. Las enseñanzas que nos deja son muchas y de distintas disciplinas. Más que un pedazo de memorabilia de una compañía de videojuegos o de una persona de la industria, es una enseñanza para crecer como persona, disfrazada como parte de la historia de una de las personas más influyentes de este medio.

  Casi seis años después de su fallecimiento, se sigue sintiendo el gran hueco que quedó después de ese 11 de julio. El legado de Iwata vive principalmente en los juegos y la compañía que ayudó a expandir y hacer crecer; en las relaciones personales que logró desarrollar durante su vida. Pero este libro ayuda en seguir inmortalizando sus ideas, sus metodologías, su forma de pensar y yo creo que eso tiene un valor que va más allá de la comunidad a la que él pertenecía y que logró conmover por muchos años.

martes, 1 de septiembre de 2020

Review: Captain Tsubasa: Rise of New Champions


Desde que salió Fire Emblem: Three Houses el año pasado, no he comprado un juego nuevo. Entre gastos, el mundo entero detenido por un virus, mudanza, todo lo que conlleva ser un adulto (y el hecho que tenía Bayonetta 2 sin tocar y muchos juegos más sin terminar), limité mi compra de juegos nuevos este año.

Sin embargo, hubo un juego en particular que agarró mi atención este año.

Como estoy seguro a muchos, me tocó ver la serie de niño. Aunque no me considero ávido fan de la serie, sí la seguí en su momento y disfrutaba de la discusión que había en la comunidad (y del mítico final de Oliver sin piernas). Sin embargo, gracias a mi reciente mudanza, me reencontré con un amigo que no solo le gustaba la serie como a mí, era su anime favorito. Me cometaba de las continuaciones que tuvo la serie, el manga y la promoción que hubo con el mundial de Corea Japón en el ya lejano año del 2002.

En fin, gracias a su amor por Súper Campeones, lo pude convencer de comprar el juego en lanzamiento y en eso se nos fue el fin de semana. Tuve la oportunidad de jugar varios partidos contra él (para su gran insatisfacción, hasta que comenzó a mejorar), la campaña principal que ve cierta parte del anime desde la perspectiva de Oliver/Tsubasa y una pequeña parte de de otra campaña en donde seleccionas la escuela y creas un personaje. También  cabe señalar que mi experiencia con juegos de deportes es muy limitada; lo poco que he jugado de FIFA son los modos de director técnico y los juegos generalmente no los jugaba.

El juego en apariencia es similar a demás juegos de deportes: dos equipos tratando de anotar goles en un periodo de tiempo determinado, pero con personajes de anime y música durante el partido (la cual, es excelente para ser un juego de Súper Campeones). Sin embargo, esto siendo un juego basado en un anime en donde niños 12 a 15 años puedes empujar un portero de la intensidad de los tiros que haces. Los movimientos (tiros, pases, burlas, fintas, etc), están basados en lo que hacían los personajes dentro de la serie e incluso, ciertos dialogos y cinemáticas suceden dependiendo del partido que se está jugando y los jugadores que se encuentran dentro del campo.


Los controles no son nada difíciles de comprender, con tutoriales para enseñarte las jugadas y ver de todo lo que eres capaz de hacer. A lo mejor por esto, la campaña no es muy difícil, ni muy larga. Fácil puedes conseguir marcadores 6 a 0 de la cantidad de opciones que tienes para romper las defensas de tus rivales y para anotar (desde la media cancha, como en la serie).

La opción de multijugador es exactamente lo que uno esperaría, sin embargo, el juego no es capaz de crear perfiles de cada jugador, por lo que cada vez que inicias un juego, hay que cambiar absolutamente todo, o jugar con las opciones que el juego te da por default. Esto espero sea cambiado en una actualización, junto con la opción de volver a jugar una partida al terminar sin tener que hacer el mismo largo proceso de cambiar tus jugadores, marcas, estrategias, etc.

Otra cosa que lamento mucho es la falta de nombres latinos para los personajes. Si bien, tiene opciones de idioma para subtítulos, los nombres siempre serán los originales de Japón y el niño que llevo dentro le cuesta trabajo imaginar que Richard Tex Tex, Andy Johnson y los demás personajes tienen nombres tan distintos. Ojalá en un futuro los subtítulos latinos tengan la opción de usar los nombres que se usaron para el doblaje de latinoamérica.

Para terminar, la segunda campaña cambia radicalmente la formaula comparada a la original. Aquí creas a tu personaje y seleccionas una escuela y vas poco a poco mejorándolo y cambiando los atributos y jugadas que puede hacer conforme se vaya involucrando en el juego. Aquí es donde salen a relucir los elementos RPG que lleva el juego en su sangre. Este personaje, al finalizar la campaña, lo puedes usarpara hacer tu propio equipo y aquí es donde, creo yo, sale a relucir el multijugador contra alguien que haya creado su propio personaje (lo cual espero poder hacer con mi roomie en cuanto los dos terminemos nuestros personajes).

Es un juego bastante divertido para alguien que no viene de jugar muchos juegos de deportes. Tiene elementos que lo hacen diferenciarse de otros juegos de su género, sin depender enteramente de la nostalgia de su público. Se ve y se siente exactamente como un juego de Captain Tsubasa debería de sentirse.




sábado, 28 de julio de 2018

The Arcade Experience

El año pasado me puse como meta viajar más. Salir de la ciudad, visitar lugares que no conocía, que conocía pero tenía tiempo de no ir o hacer algo completamente diferente a lo que solía hacer. Gracias a esto, tuve la oportunidad de ver, entre otras cosas, un concepto que estaba empezando a aparecer en el país: restaurantes y bares dirigidos a un mercado gamer.

Para mi sorpresa, este concepto aún no existía en Monterrey, ciudad en donde radico desde hace cerca de seis años. No me quedaba claro por qué este concepto, popular y ya probado, todavía no llegaba a un lugar que cuenta con una comunidad de gamers amplia. Afortunadamente, alguien más tomó nota de esta carencia y decidió enmendar esta falla. Y con esto, nace "Arcade".

El jueves 26 de julio, tuve la fortuna de ir como parte de los invitados del grupo Nintendo Collectors Monterrey; al administrador lo considero un gran amigo y le agradezco infinitamente la oportunidad que me abrió a asistir a este evento de "la élite gamer".

Desde el momento que llegas al lugar, la fachada esta diseñada a ser un homenaje a los juegos de antaño. El edificio parece castillo y hay un Donkey Kong en el techo, viendo a todos los visitantes entrar y salir del lugar. Le faltó un letrero con el nombre del lugar (el cual comentaban que estaba por llegarles en los siguientes días), pero sin eso, cualquier gamer de corazón sabrá que llegó al lugar indicado.


Entrando al lugar, te recibe un pequeño lobby iluminado de una luz negra, un sofá y una mesa de hockey que me recuerda a salones de juegos de antaño (para mis conciudadanos del puerto de Tampico, ese lugar sería Venture Land). Tiene pocas decoraciones, considerando que la pared tiene un color claro y es lo primero que ves cuando entras al lugar, pero pasando unas escaleras, empieza a verse lo bueno.

Inmediatamente, pueden ver las máquinas que le dan el nombre al lugar. Muchas de estas son piezas de la época, originales y con evidencia de los años que llevan en la tierra. La selección de estos juegos es buena; hay los clásicos arcades de los 80's, como Donkey Kong, Galaga y Pac-man, juegos de peleas 3D (Soul Calibur y Tekken), Time Crisis para los fans de los shooters, varias maquinitas emuladores con una amplia selección de juegos, pero lo que más acaparará la atención, tres juegos de carreras, de los cuales, uno es el que promete ser la estrella del lugar.


Mario Kart Arcade GP DX. Yo personalmente nunca había visto este juego, aunque sabía de su existencia. Mi instinto me decía que inmediatamente lo debía de jugar (junto con la de muchas otras personas, que se amontonaban en subirse a este juego). Tristemente, los controles no funcionaban. Perpetuamente el personaje estaba girando a la izquierda o ala derecha, lo que hacía este juego no una carrera, sino un combate a la muerte con el volante. Así como este juego, algunos otros juegos no funcionaban del todo. Recuerdo que Soul Calibur no podías mover tu personaje a la derecha o hacia abajo y había Fatal Fury Real Bout con el que me quedé con las ganas de jugar. Esta falla, aunque crítica, se puede remediar con facilidad si le dan la atención que estos arcades definitivamente se merecen.




Por un lado, hay un pequeño pasillo que te lleva a dos diferentes cuartos, una de ellas una especie de sala/ciber café con juegos más modernos. Aunque durante nuestra visita las computadoras no estaban habilitadas, había Xbox con el juego de moda Fortnite y el clásico Gamecube con su igualmente emblemático Super Smash Bros. Melee. Este cuarto era más pequeño en comparación al anterior y la decoración era más llamativa, aunque solo eran unos cuantos pósters y un estampado en la pared al fondo.Varios sillones que garantizaban la comodidad de los jugadores. Sin embargo, considero que era el cuarto que menos aportaba a la experiencia del evento, dada su pequeñez, la distribución de los muebles y el catálogo de juegos al ser recientes y no ir al tono con lo que el lugar nos quiere promocionar.





El otro cuarto, sin embargo, creo que fue lo que más me gustó de este lugar. Este era un restaurante, muy bien iluminado, con unas teles y unas consolas en las mesas a las orillas, invitándote a jugar inmediatamente. Siendo el veterano de 16-bits de Nintendo que soy, inmediatamente me sentí atraído a jugar el clásico de Super NES, Sunset Riders. Las memorias inmediatamente me invadían, a pesar de que tenía décadas de tocar el juego.Y lo mismo pasó con Turtles in Time, el juego por exelencia de las Tortugas Ninja de esa época (aunque yo insistiría en que ese es el juego por exelencia de esta franquicia) y Donkey Kong. Y aunque personalmente no tuve la oportunidad de jugarlo, se escuchaba por el lugar GoldenEye, juego emblemático del Nintendo 64.

Al cabo de unos minutos de juegos, nos acercaron unos menús. Muy sencillos, pero tenían lo que necesitaban tener, al menos para la apertura del lugar. Me decidí por una hamburguesa, acompañada de su refresco en refill. Esta, la llamaban Mario Bros, no solo porque llevaba champiñones (obviamente), sino porque el pan iba de color rojo, lo cual le agrega valor al nombre que le dan a sus platillos.





Pero nada de eso importa si la comida no es buena, me alegra decir que lo fue. Bastó con la hamburguesa, una orden de papas compartida y un refresco para quedar satisfecho. Obviamente, no puedo hablar de los demás platillos, pero confío en que si la calidad de estos es la misma que de lo que probé, no tienen nada de qué preocuparse, más que de ampliar la cantidad de opciones que presenten a sus futuros clientes.

El único comentario que podría tener sobre este lugar es que es muy pequeño, cuando debería de ser el más grande y el que mejor atención le deben prestar. Esto es lo que comunmente se ve en otros restaurantes y bares temáticos para gamers y en este caso, fue solamente un lugar más de las tres secciones con las que cuenta el establecimiento. Bastó un solo grupo para acaparar varias las mesas al centro del cuarto y llenar el lugar. No me imagino el caos que se puede llegar a hacer cuando este lugar abra al público en general. Mi sugerencia sería que tumbaran el muro entre los dos cuartos al fondo (el que tiene las consolas modernas y computadoras), o al menos conectarlos de alguna manera y ampliaran el restaurante para que le den más servicio a más personas, porque muchos de sus clientes potenciales van a venir a esto.



Por último, nos comentaron que en un futuro contarán con un Escape Room, el cual promete ser muy gratificante de resolver "para todos los gamers". Este Escape Room, tendrá diseños y props de la talentosa gente de Respawn Zone, los cuales estuvieron presentes en la inaguración y tuvimos la oportunidad de platicar con ellos. Con 60 minutos para salir del cuarto, definitivamente valdrá la pena darse una vuelta para intentar resolverlo.

Puedo decir que vale la pena visitar este lugar, aunque sea para conocerlo y emitir tu propio juicio. Me da gusto que por fin haya un lugar de estos en la ciudad en donde vivo y espero que todos los gamers de la zona lo vayan a conocer para que se diviertan, para que puedan pasar la tarde o noche con amigos y familia, en este lugar que claramente es fans para fans. 



La bellísima Nekusagi. Vean sus cuadros, todolo que hace le queda padrísimo.

lunes, 1 de agosto de 2016

Pokémon Go

Hace veinte años, en aquella lejana isla de Japón, un joven emprendedor tocó la puerta de una importante compañía líder en su ramo, para presentarles su muy humilde propuesta. 20 años, siete generaciones de juegos, una caricatura, varios largometrajes, millones de juguetes y específicamente, más de 721 monstruos después, sale una aplicación para teléfonos celulares que vino a revolucionar el mundo en unos cuantos días.



La premisa, como en los juegos originales, es muy sencilla: vaga el mundo, capturarlos a todos y sé el mejor, mejor que nadie más. A diferencia de los juegos originales, hay que -literalmente- vagar el mundo.

A estas alturas, ya todos saben que el juego funciona por medio de geolocalización, es decir, la aplicación detecta dónde físicamente estás por medio del celular y en función a esto, es lo que muestra. Los puntos de interés cercanos, gimnasios y los Pokémon. Uno creería que el hecho de que se tengan que mover desincentivaría a muchos de jugarlo, pero...

Todos, absolutamente todos en esta foto, están jugando Pokémon Go

Niños, niñas, chavos, chavas, hombres, mujeres; todos están jugando este fenómeno. Cuando recién anunciaron el juego, hace poco menos de un año, los fans estábamos completamente vendidos en la idea del juego. Pero lejos de ser para los apasionados a la serie y a los juegos originales, muchos de los que están jugando cree que el anime inspiró a los juegos y no al revés. Los que nunca les interesó el NES ni lo que le siguió, lo bajó a su celular. El juego, la serie y todos los que estuvieron involucrados en el desarrollo del juego transcendieron en la sociedad moderna: nosotros los jugadores cambiamos nuestros hábitos, a los inversionistas le hizo ver la rentabilidad de los juegos de realidad aumentada y muy seguramente estaremos escuchando más de Niantic, Google y Nintendo en el futuro de los juegos móviles.


Pero adicional a esto, Pokémon Go es un rompe-hielo, un lubricante social más. Las rutas y las actividades las planeamos en función al juego, es decir, dónde nos dan más beneficios, o dónde hemos escuchado que hay Pokémon de cierto tipo. De no salir nunca, ahora frecuentemente salimos a caminar con tal de tener algún avance en el juego. Y lo mejor de todo, con solo una aplicación en el celular en común, estamos interactuando, haciendo amigos y creando eventos para convivir con otras personas apasionadas. Sin decir una sola palabra, identificamos a un "entrenador" más y la excursión obtiene un integrante más.



Y lo mejor de todo, la comunidad está compartiendo sus experiencias y hallazgos. El juego desde un inicio te da muy poco en lo que una explicación se refiere, todo lo demás, desde la captura y los trucos, hasta la mejor manera de criar a tus Pokémon, es por medio de ensayo y error, mucha que se nutre de la comunidad que existe en internet y a pesar de esto, nos recuerda mucho a la época de los videojuegos antes del internet, en donde los trucos y "tips" se compartían con los amigos en la escuela, con los vecinos y en las revistas.

Sin duda este juego es un existe, tanto comercial como social, y con la promesa de actualizaciones y el deseo de los desarrolladores de los juegos originales de incluirlo de alguna manera con la saga, sin duda vamos a ver a mucha gente entrenando por ser el mejor.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

La chaviza del siglo XXI

  ¿Han visto los programas que pasan en la televisión últimamente?

  Yo personalmente batallo mucho para sentarme a dedicarle mi tiempo a una serie de televisión o a un largometraje. Cada vez son menos las cosas que salen al mercado y me motivan a dedicarle mi poco tiempo libre que me queda. Fuera de las series y películas basadas en los cómics, veo dos series: The Blacklist y Sense8, pero serían más si no hubieran cancelado Boston Legal, Lie to Me y House. Pero no son solo películas.

Y si no puedo convencerlos de hacer otra cosa, al menos vean esta serie.

  Como ya he mencionado, me apasionan los video juegos. Le sigo dedicando gran tiempo y es lo poco que me motiva a interactuar con demás gente que comparte este mismo gusto y pasión. Pero a decir verdad, muchos de los juegos de hoy en día son muy diferentes. Demasiado sencillos, te toman de la mano y te guían hasta el final de juego con miedo a que te aburras de ellos y los dejes de jugar. Al grado en que si alguien más joven que el juego lo toma, batallará en poder pasarlo.

Muchos nunca vieron esta pantalla en sus más inocentes años. Hoy en día, muchos morirán sin verla.

  No creo que las nuevas películas, juegos, libros y demás formas de entretenimiento sean malas, para nada. Lo que sí creo es que están dirigidas a un mercado diferente, y ese mercado no es mi generación y eso es lo que encuentro alarmante.

Aunque no siempre resulta como esperaban...

  Verán, los medios de entretenimiento de antes nos invitaban a pensar, a ser críticos, tenían el compromiso de educar a su respectivo (y respetable) público. Con libros como Un mundo feliz y 1984, por Aldous Huxley y George Wells respectivamente, externan sus respectivos miedos y nos invitan a pensar qué tipo de futuro estamos dejando al mundo. Pero parece ser que no hicimos mucho caso.

  Las generaciones de hoy en día, a mi muy particular punto de vista, no quieren pensar. Les da flojera, no pueden, su educación no se los permite, o alguien dígame cuál es la razón, pero sí es evidente que las formas de razonar las cosas entre estas generaciones es muy distinta. Muchos culpan a la tecnología, pero yo lo creo absurdo. Si bien, nuestra sociedad en general se ha hecho más dependiente de ella, no creo que debamos culpar a la tecnología. Se supone que tenemos libre albedrío. Somo seres pensantes. Podemos tomar decisiones. Son herramientas que nos complementan y facilitan la vida.

  Y lo puedes ver reflejado en todos los aspectos de la vida. En familiares, amigos, conocidos, anécdotas... Cosas que uno lo ponen hacer desde niño, ves que la gente a tu alrededor batalla en hacerlo. Existen consideraciones especiales porque "no pueden", o no les cargues la mano por que "apenas es un estudiante". Quejarse de un ligero cambio en el celular, cuando yo a esa edad, era un lujo poder tener un celular. Más todavía que estuviera con saldo. Se les hace complicado ir al registro civil a pesar de que ya existen máquinas dispensadoras de actas que te dan razón en menos de cinco minutos, en lugar de tener que esperar a ser atendido por una señora que de muy mala gana te dice que te des la vuelta en cuatro o cinco días, a ver si ya encuentra lo que necesitas.

Pero por supuesto que ir a meterle dinero a una maquinita es una joda...

  En fin, pudiera hablar de casos puntuales, pero no es a lo que quiero llegar. Prefiero invitarlos a que salgan de su zona de confort. No vayan a los mismos lugares a los que van cada semana. Llámenle a esa persona que llevan ya años diciéndose que deberían juntarse, asistan a un concierto, lean otro género, escuchen otra música, salgan, conozcan y no pierdan la capacidad de asombrarse por las cosas. No dejen de ser críticos. Sean inteligentes y no tengan miedo a equivocarse.

lunes, 13 de julio de 2015

Homenaje a Satoru Iwata

  Juro que no voy a hablar de video juegos todo el tiempo, no se vayan...

  El domingo en la tarde fui al cine y saliendo de la sala, fue cuando checando Facebook, me enteré del deceso de Satoru Iwata. Seguí buscando noticias para confirmarlo, pero al seguir buscando, no pude evitar sentirme enfermo; náuseas y fuertes dolores de cabeza. Decidí dejarlo para el siguiente día, pensando que vería una nota desmintiendo todo esto.



  Hoy por la mañana, y para mi horrible sorpresa, se confirma el fallecimiento de esta gran figura nipona. No pude evitar derramar unas lágrimas. Pero... ¿Por qué? ¿Cuál fue su impacto en el mundo? ¿Qué me hizo a nivel personal, que por todo un día, me pesó su ausencia?

  Como les compartí en mi entrada anterior, soy un apasionado fan de los video juegos. Este era un hombre que tomó las riendas de una gran, gran compañía y la supo sacar a flote. Con sus aciertos y sus errores, agarró el timón y se hizo responsable de absolutamente todo, desde las funciones que tenía sus empleados, hasta tomar un recorte del 50% de su salario... dos veces.

  Verán, este no fue una persona que lo movía el generar dinero, llenarse de riqueza o quedar bien con los accionistas. No, nada de eso. Eso era secundario a lo que realmente quería transmitirnos...


En mi tarjeta de presentación, soy un presidente corporativo. En mi mente, soy un desarrollador de juegos. Pero en mi corazón, soy un "gamer".

  Esta frase, y por ende, la vida de este gran líder me ha inspirado y me ha hecho tener una epifanía, como estoy seguro a muchos. Tanto amigos como rivales. ¿Soy la misma persona en mi tarjeta de presentación, como lo soy en mi mente y mi corazón? ¿Es eso lo que quiero seguir siendo?

  Tomaré como gran modelo este legado que nos ha dejado. Trataré de forjar mi vida personal y profesional de acuerdo a su ideología. Y sobre todo, nunca dejaré de ser un gamer en mi corazón.