miércoles, 16 de septiembre de 2015

La chaviza del siglo XXI

  ¿Han visto los programas que pasan en la televisión últimamente?

  Yo personalmente batallo mucho para sentarme a dedicarle mi tiempo a una serie de televisión o a un largometraje. Cada vez son menos las cosas que salen al mercado y me motivan a dedicarle mi poco tiempo libre que me queda. Fuera de las series y películas basadas en los cómics, veo dos series: The Blacklist y Sense8, pero serían más si no hubieran cancelado Boston Legal, Lie to Me y House. Pero no son solo películas.

Y si no puedo convencerlos de hacer otra cosa, al menos vean esta serie.

  Como ya he mencionado, me apasionan los video juegos. Le sigo dedicando gran tiempo y es lo poco que me motiva a interactuar con demás gente que comparte este mismo gusto y pasión. Pero a decir verdad, muchos de los juegos de hoy en día son muy diferentes. Demasiado sencillos, te toman de la mano y te guían hasta el final de juego con miedo a que te aburras de ellos y los dejes de jugar. Al grado en que si alguien más joven que el juego lo toma, batallará en poder pasarlo.

Muchos nunca vieron esta pantalla en sus más inocentes años. Hoy en día, muchos morirán sin verla.

  No creo que las nuevas películas, juegos, libros y demás formas de entretenimiento sean malas, para nada. Lo que sí creo es que están dirigidas a un mercado diferente, y ese mercado no es mi generación y eso es lo que encuentro alarmante.

Aunque no siempre resulta como esperaban...

  Verán, los medios de entretenimiento de antes nos invitaban a pensar, a ser críticos, tenían el compromiso de educar a su respectivo (y respetable) público. Con libros como Un mundo feliz y 1984, por Aldous Huxley y George Wells respectivamente, externan sus respectivos miedos y nos invitan a pensar qué tipo de futuro estamos dejando al mundo. Pero parece ser que no hicimos mucho caso.

  Las generaciones de hoy en día, a mi muy particular punto de vista, no quieren pensar. Les da flojera, no pueden, su educación no se los permite, o alguien dígame cuál es la razón, pero sí es evidente que las formas de razonar las cosas entre estas generaciones es muy distinta. Muchos culpan a la tecnología, pero yo lo creo absurdo. Si bien, nuestra sociedad en general se ha hecho más dependiente de ella, no creo que debamos culpar a la tecnología. Se supone que tenemos libre albedrío. Somo seres pensantes. Podemos tomar decisiones. Son herramientas que nos complementan y facilitan la vida.

  Y lo puedes ver reflejado en todos los aspectos de la vida. En familiares, amigos, conocidos, anécdotas... Cosas que uno lo ponen hacer desde niño, ves que la gente a tu alrededor batalla en hacerlo. Existen consideraciones especiales porque "no pueden", o no les cargues la mano por que "apenas es un estudiante". Quejarse de un ligero cambio en el celular, cuando yo a esa edad, era un lujo poder tener un celular. Más todavía que estuviera con saldo. Se les hace complicado ir al registro civil a pesar de que ya existen máquinas dispensadoras de actas que te dan razón en menos de cinco minutos, en lugar de tener que esperar a ser atendido por una señora que de muy mala gana te dice que te des la vuelta en cuatro o cinco días, a ver si ya encuentra lo que necesitas.

Pero por supuesto que ir a meterle dinero a una maquinita es una joda...

  En fin, pudiera hablar de casos puntuales, pero no es a lo que quiero llegar. Prefiero invitarlos a que salgan de su zona de confort. No vayan a los mismos lugares a los que van cada semana. Llámenle a esa persona que llevan ya años diciéndose que deberían juntarse, asistan a un concierto, lean otro género, escuchen otra música, salgan, conozcan y no pierdan la capacidad de asombrarse por las cosas. No dejen de ser críticos. Sean inteligentes y no tengan miedo a equivocarse.